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Los Caimanes del Orinoco

El cocodrilo del Orinoco ha sido históricamente considerado una fiera, un monstruo e incluso un demonio. Su piel, muy valorada en los mercados internacionales, lo llevó al borde de la extinción. Hoy, en Colombia, quedan menos caimanes del Orinoco en libertad que osos panda en China: una de las extinciones más rápidas en la historia reciente de la humanidad.

Primero la Universidad Nacional de Colombia y posteriormente la Fundación Palmarito Casanare han logrado reproducir y criar numerosos ejemplares en cautiverio en la Reserva Wisirare, en el departamento de Casanare, Llanos Orientales de Colombia. Ahora, el gran reto es liberarlos en los ecosistemas donde solían habitar: zonas donde puedan reproducirse y crecer libremente, sin entrar en conflicto con comunidades cercanas, sin necesidad de consulta previa, y que estén bajo alguna figura de área protegida que garantice tanto la seguridad de los caimanes como la existencia de un ecosistema sano.

Este superdepredador emblemático de los vastos llanos entre Colombia y Venezuela fue devastado durante décadas por la caza indiscriminada —su piel era codiciada en mercados internacionales— y por la destrucción de su hábitat. Entre los años 1930 y 1960, cientos de miles fueron sacrificados, llevándolo casi a la extinción.

En Colombia, censos realizados entre 1974 y 1976 identificaron apenas unos 280 adultos, estimando una población total inferior a 1.000 ejemplares. Desde 1996, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) lo considera en estado crítico de extinción (CR).

Ante este panorama sombrío, en 1998 el Ministerio de Ambiente de Colombia, junto al Instituto Humboldt y la Universidad Nacional de Colombia, lanzó el Programa Nacional para la Conservación del Caimán Llanero. Sus objetivos incluían: recuperar huevos y neonatos, establecer infraestructura para albergar miles de ejemplares, identificar hábitats de reintroducción, desarrollar protocolos de liberación y monitoreo, y fomentar la cooperación binacional con Venezuela.

La Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRF) de la Universidad Nacional lideró los primeros esfuerzos. Se conformaron núcleos reproductivos a partir de ejemplares seleccionados tras análisis genéticos de 600 individuos, sin evidencia de endogamia y con alta diversidad genética. En convenio con UniLlanos, se construyeron estanques y playas de anidación que replican condiciones naturales, lo que permitió estudiar comportamiento, fisiología y territorialidad de la especie.

Fundación Palmarito Casanare

Desde 2012, la Fundación Palmarito Casanare asumió la administración del Bioparque Wisirare (Orocué) bajo comodato con la Gobernación de Casanare y con apoyo de Corporinoquia. Allí se consolidó una infraestructura de conservación con playas de anidación, encierros, suministro de agua e incubadoras. Actualmente, el bioparque alberga más de 300 caimanes reproductores.

En 2023, la Fundación dio un nuevo impulso: 25 cocodrilos —21 de ellos con transmisores satelitales— fueron liberados en el río Tomo (Parque Nacional Natural El Tuparro) para estudiar sus zonas clave de reproducción y movimiento. Hasta la fecha, en Wisirare se han criado y liberado más de 217 ejemplares juveniles en ecosistemas estratégicos como el Parque Nacional El Tuparro, la Reserva La Aurora, el río Cravo Norte y en reservas privadas de Casanare. Asimismo, se elaboró el primer protocolo nacional de reintroducción, con seguimiento mediante transmisores acústicos.

Según su director, Alejandro Olaya, la Fundación cuenta actualmente con unos 240 ejemplares en proceso de cría. Todos son liberados únicamente cuando superan los 90 cm de longitud, ya que a esa talla sus tasas de supervivencia aumentan significativamente.

Gracias al esfuerzo conjunto entre ciencia, instituciones y comunidades, el cocodrilo del Orinoco tiene hoy una segunda oportunidad. El desafío sigue siendo mayúsculo: garantizar que este gigante de los llanos vuelva a poblar con fuerza los ríos que lo vieron nacer.

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Nuestros Héroes

Rafael Antelo

Fundación Palmarito Casanare

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